Titulo: “Andrés Caicedo: Unos pocos buenos amigos”. - Documental
Director: Luis Ospina.
Año: 1986
Como caleño, creo que es necesario que existan artistas locas que retraten nuestra sociedad.
Andrés Caicedo, fue un joven que nació en Cali en 1951, y a temprana edad empezó a utilizar nuestra ciudad, para desarrollar su estilo literario por medio de cuentos, obras de teatro e historias. En general, la mayoría de las personas jóvenes a las cuales les pregunto por Andrés, tienden a idolatrarlo y considerarlo uno de los mas grandes artistas colombianos; muchos hasta se inspiran en el. Sin embargo, recuerdo que hasta hace poco solía no gustarme de a mucho su forma de escribir; esto me parece interesante, pues de pequeño, cuando leí por primera vez su obra, me encantó.
Me he sentado a echar cabeza, tal vez la razón por la que me gusto tanto cuando era niño (8-9 años aprox), es por que el comentaba sobre sus pilatunas, sobre sus experiencias personales; creo que esto generaba en mi, una admiración hacia alguien que había hecho lo que yo no. Sin embargo, al retomar sus textos ya pasada mi temprana adolescencia (16-17 años aprox), recuerdo que simplemente me pareció que era demasiado común, y que estaba sobrevalorado. Pienso que tal vez esto sucedió, puesto a que yo ya había tenido varias vivencias propias; tantas, que simplemente encontraba de poco valor las vivencias de Andrés.
Pero esta, era la mirada de alguien que realmente no valoraba en la literatura, la capacidad de grabar por medio de palabras, lo que una persona (que para su época no era del común) vivía cada día. Ahora, considero que Andrés hizo un buen trabajo, contándonos sus vivencias, sus cuentos y por sobre todas las cosas participando en que el cine, la música y otros campos artísticos que aún no hacían parte de nuestro diario vivir, fuesen más constantes en la sociedad. También, me parece que logró retratar aquello que en nuestra sociedad si había; la salsa, la lengua, el clima, la urbe creciente y el creciente interés de los jóvenes en el arte.
Aparte de simplemente valorar su arte, ahora después de haber estudiado sobre el, sé que si escribía cosas cotidianas, era por que era lo que el deseaba hacer y no lo único que podía; puesto a que sus aficiones a escritores formales (Edgar Allan Poe y H.P Lovecraft entre otros) seguramente lo hacían consciente de que su forma de escribir, lo dirigiría hacia lo que el necesitaba expresar.
Sobre su vida, considero que era un joven monetariamente acomodado que en sus delirios de ideales y juventud (si, una niñada en otras palabras) decidió acabar su vida prematuramente. Pero que mientras vivió, alcanzo logros que lo hicieron destacar del resto de la juventud caleña; logros que hasta el día de hoy, son raros en un joven menor a 25 años; logros como que logre sacar adelante un proyecto como fue el del cineclub o sus obras de teatro.
En unos pocos buenos amigos, podemos ver que las personas que lo conocieron, quedaron tocadas profundamente por su ser. Que el no pasó sin dejar huellas y que las personas alrededor suyo, sienten alguna clase de privilegio por haber compartido de su tiempo con Andrés.
Muchos guardan sus cartas, sus textos, sus obras, pero lo más importante es que guardan con cariño el recuerdo de este personaje. Luis Ospina, decide hacer un documental sobre este personaje, al cual sus amigos cercanos, no se niegan en dedicarle gran parte de su tiempo y energías; compartiendo sus historias personales, con tanto animo que realmente podemos sentir el goce que es para ellos, recordar aquellos buenos momentos.
Tanto es el goce que expresan sus amigos, que sigue causando interés el día de hoy; logrando que las juventudes actuales idolatren a Andrés, y que sus contemporáneos reconozcan su nombre.
He leído el artículo de alguien (http://www.elespectador.com/impreso/cultura/articulo-349014-contra-el-mito-de-andres-caicedo), que no compartió el afecto hacia Andrés Caicedo y de hecho dice en su texto, que Andrés no utilizaba a Cali como personaje en su historia, demeritando de tal manera, el hecho de que sus historias se llevaran a cabo en esta ciudad. Explica este autor, que Andrés utilizaba a Cali como un simple escenario, o sea que sus historias podrían llevarse a cabo en cualquier otra ciudad sin alterar más que los nombres de los lugares. Estoy de acuerdo, sin embargo, considero que esto no es algo malo… Cali, es una ciudad con muchas influencias externas, nuestra cultura es alimentada por América, Europa y por el resto de Latinoamérica. Las ruanas no son caleñas, los sombreros vueltiaos no son caleños; específicamente hablando de las historias de Andrés, la salsa no es caleña y en general nada en Cali, es realmente caleño (aparte de algunos mitos locales, como el monstruo de los mangones). Pero, ¿no es esta gran variedad lo que ha hecho que los caleños seamos quienes somos?
Es cierto también, que lo que Andrés escribía eran tanto historias ficticias cotidianas, como relatos de su propia vida; pero a pesar de no dejar de ser lo que cualquiera de nosotros puede haber vivido con ligeros cambios o extremas variaciones, siguen siendo textos valiosos y relatados con una frescura y honestidad que pocos logran. Creo que me resulta imposible tomar una posición en contra a Andrés Caicedo. Su valiosa obra, tiene aún muchos años por vivir.
Un legado, no lo deja cualquiera.
D. Benavides
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