viernes, 15 de marzo de 2013

La Mansión de Araucaima, Indescifrable?


Título: La Mansión de Araucaima
Dirección: Carlos Mayolo
Montaje: Luis Ospina
Historia original: Alvaro Mutis


Esta es una historia, que sale del cuento con el mismo nombre creado por Álvaro Mutis, la cual es realmente, la creación de varios personajes que viven en esta mansión.

La película, nos brinda una historia con estos mismos personajes; un poco cambiados para que apoyen narrativamente la película y la causante de que esta misma, tenga un hilo narrativo que podemos distinguir. La muchacha.

Lo primero que vemos, es de hecho a esta joven salir del baño a medio vestir. Podemos notar que se encuentra bajo estrés y en una habitación, donde esta con su novio, nos enteramos de que su padre se había suicidado cuando era niña, cosa que a ella le molesta mencionar y recordar.

Su novio y ella se van a un rodaje, en el camino pasan por la mansión la cual le llama la atención a la joven, quien menciona que le gustaría vivir algún día en un lugar así y luego, ambos jóvenes continúan su camino. El rodaje es de una propaganda, donde ella es la única modelo y actriz; en estos momentos, el sol es cubierto por una nube la cual interrumpe el rodaje (esto debe tener algún significado) y pasamos a descubrir la mansión al fin.

En la mansión, el día apenas está empezando. Observamos que se despiertan las personas que viven allí, el militar pasea a su perro y nos damos cuenta de que no se lleva bien con el negro portugués, quien es sirviente y mano de obra en la mansión.

La mujer que vemos en la mansión, está en la cocina y observamos que el negro y ella tienen alguna clase de relación puesto a que se besan y juguetean amorosamente; pero la mujer se va a la cocina a darle el desayuno al militar, quien también la besa y juega con su camisón.
Esta mujer, se dirige a la habitación del jefe de la mansión; quien apenas está despertando y la mujer lo recibe como a un consentido, preguntándole que desea desayunar y ofreciéndole algunas comidas típicas del desayuno valluno.

El militar sigue discutiendo con el negro, diciéndole que se vaya a trabajar, pero quejándose porque está yendo al pueblo muy a menudo; Cristóbal (el negro) pone en cuestión la autoridad del militar y tomando dinero, se dirige al pueblo. A su vez, el militar habla con el jefe de la mansión sobre el negro dejando demasiado a menudo el lugar; pero el viejo le dice que no se meta en los asuntos de Cristóbal.
Cristóbal en el pueblo, va al mercado a negociar la venta de panela; donde se ve obligado a venderla más barato de lo que tenía planeado negociar, tal vez esto sea algún tipo de analogía que se refiere a la desvalorización de los productos locales. También hay un hombre en el mercado que le dice a Cristóbal que ya no quiere hacer más negocios con ellos, puesto que su jefe no se deja ver por nadie, pero Cristóbal responde que gracias a su jefe, él tiene su negocio allí… según entiendo, el jefe de la mansión entonces debería de haber estado en ese pueblo desde hace muchísimos años; al fin y al cabo, la mansión también la puso el.

Esta ruptura de tiempo, es presentada en la mansión de diferentes formas; para empezar, antes de la joven entrar a la mansión, ve vacas alrededor del avión, las cuales nunca vuelven a aparecer. Las horas dentro de la mansión, según explica el piloto, son contadas gracias a los baños del jefe; en los cuales también se involucran en actos sexuales. Según vemos, estos baños los toman junto a este señor, Cristóbal, la muchacha y el militar. Los baños se hacen con algún tipo de leche.

El piloto en la mansión es el único que se propone a hacer mejoras a la casa, cosa que supuestamente ya habían hecho antes los jesuitas con su llegada. Este piloto también tiene un problema sexual, puesto a que dice que no puede acostarse con la señora que ya estaba ahí desde antes y a su vez no logra nunca costarse con la muchacha, quien lo desea a él al principio. El piloto dice que si ha podido una vez, puede volver a hacerlo. Sin embargo, por rabia la mujer mayor le dice que no lograra hacerlo nunca.
Esta mujer mayor, La Machiche, era la responsable de mantener a todas las personas felices en la mansión, puesto a que con todos tenía relaciones y a todos los alimentaba. Sin embargo, al parecer su relación formal era con el haitiano (según dice la historia original de Álvaro Mutis), quien se acuesta con la joven por orden del dueño de la mansión causando los celos de la Machiche. Esta mujer, en un momento dice haber sido actriz de teatro, puesto a que el cine era mal visto en su época… ¿qué época entonces?
El sirviente era la única persona capaz de dejar y de volver a la mansión, según dice el dueño lo considera como su hijo y le tiene mucho cariño y confianza. Este hombre es el responsable de hacer y vender la panela.

La mansión misma parece ser auto sostenible, dentro se consigue desde comida y seguridad (el guardián) hasta placeres sexuales como los brindados por La Machiche.

Tal vez haya demasiado sobre que hablar en esta película. Su grandísima cantidad de simbolismos la hace una película digna de ver una gran cantidad de veces y de indagar en el significado de las acciones y palabras de cada personaje, considerando a la mansión y a lo que nos decide mostrar la cámara, otros personajes más.

Esta película, es digna completamente del surrealismo y al mismo tiempo, la historia es considerada salida del “gótico tropical”, o sea la combinación de la atmosfera y suspenso oscuro gótico, con nuestro ambiente tropical.

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